¿Cuánto cuesta distribuir dividendos en Ganancias y por qué el costo impositivo total puede llegar al 40%?

07/09/2026

La distribución de dividendos tiene un costo impositivo que no se limita al impuesto aplicado directamente sobre el dividendo.

Para determinar cuál es la carga fiscal efectiva de una distribución, es necesario considerar conjuntamente el Impuesto a las Ganancias pagado por la sociedad sobre las utilidades y la imposición que recae posteriormente sobre los dividendos percibidos por determinados accionistas.

Este análisis permite comprender por qué, dependiendo de la tasa corporativa aplicable, la carga tributaria integrada puede acercarse al 40%.

¿Qué impuesto se aplica sobre los dividendos?
La Ley del Impuesto a las Ganancias establece una imposición del 7% sobre los dividendos distribuidos a favor de determinados accionistas.

Este impuesto alcanza a los dividendos aprobados a favor de personas humanas residentes en Argentina y también a personas humanas o sociedades residentes en el exterior, de acuerdo con las condiciones previstas por la normativa.

Pero existe una cuestión fundamental: el 7% no representa por sí solo el costo fiscal total de distribuir las utilidades.

Antes de llegar a la distribución, esas ganancias ya fueron alcanzadas por el Impuesto a las Ganancias correspondiente a la sociedad.

Por eso, para conocer el costo efectivo de la distribución, deben considerarse ambos niveles de imposición.

La tributación integrada: sociedad + accionista
Las sociedades pueden quedar alcanzadas por distintas tasas del Impuesto a las Ganancias, según el nivel de renta correspondiente.

Considerando las tasas corporativas del 25%, 30% y 35%, y adicionando el impuesto del 7% sobre los dividendos, la carga impositiva integrada sería:

Tasa corporativa del 25% + 7% sobre dividendos → 30,25%

Tasa corporativa del 30% + 7% sobre dividendos → 34,90%

Tasa corporativa del 35% + 7% sobre dividendos → 39,55%

Es decir, en el escenario de mayor tasa corporativa, la carga fiscal integrada puede alcanzar prácticamente el 40% de la utilidad generada.

¿Por qué no se suman simplemente 35% + 7%?
Porque el 7% se aplica sobre el dividendo que queda después de la imposición corporativa.

Por ejemplo, si una sociedad obtiene $100 de utilidad y se encuentra alcanzada por una tasa corporativa del 35%, quedarían $65 después del impuesto societario.

Sobre esos $65 distribuidos como dividendos se aplicaría el 7%, equivalente a $4,55.

El costo fiscal total sería entonces de $39,55 sobre los $100 de utilidad original.

Por eso, la tasa integrada resulta del 39,55% y no del 42%.

¿Qué ocurre si el accionista quiere recibir el dividendo “libre de impuestos”?
En la práctica puede presentarse otra situación.

El accionista puede pretender recibir un determinado importe neto de impuestos, trasladando a la sociedad el costo correspondiente al impuesto sobre los dividendos.

En ese supuesto, la carga efectiva aumenta porque la empresa debe distribuir un importe bruto mayor para que, después de descontar el impuesto, el accionista reciba el monto neto pretendido.

Según el análisis citado, el impuesto efectivo sobre el dividendo puede elevarse al 7,53%, incrementando consecuentemente el costo impositivo total de la distribución.

Por lo tanto, cuando se analiza una distribución de dividendos, no alcanza con preguntar cuánto impuesto paga el accionista.

También resulta necesario determinar:

  • cuánto impuesto pagó previamente la sociedad sobre la utilidad;
  • cuál es la tasa corporativa aplicable;
  • qué impuesto corresponde sobre el dividendo;
  • y si el accionista pretende recibir el importe en términos netos de impuestos.

El costo fiscal debe analizarse sobre la utilidad original
Esta distinción es importante para evaluar decisiones de distribución de utilidades.

Una empresa puede haber generado $100 de resultado antes de Ganancias, pero el importe finalmente disponible para distribuir será inferior después de considerar la imposición corporativa.

Si posteriormente se distribuye ese remanente y corresponde la retención sobre dividendos, aparece un segundo nivel de tributación.

Por eso, el costo económico de distribuir utilidades debe analizarse sobre la utilidad original generada por la sociedad, y no solamente sobre el importe que finalmente se entrega al accionista.

Una cuestión clave para las empresas
La distribución de dividendos no debería analizarse exclusivamente desde la perspectiva de cuánto dinero recibirá el accionista.

También es necesario considerar el costo fiscal acumulado desde la generación de la utilidad hasta su efectiva distribución.

Dependiendo de la tasa corporativa aplicable, la imposición integrada puede ubicarse entre el 30,25% y el 39,55%, antes de considerar situaciones particulares como el gross-up necesario cuando el accionista pretende recibir el dividendo libre de impuestos.

En definitiva, la pregunta relevante no es solamente cuánto se paga de impuesto sobre el dividendo.

La pregunta correcta es:

¿cuánto de cada $100 de utilidad generada por la sociedad termina efectivamente disponible para el accionista después de considerar toda la carga tributaria?

Ese es el cálculo que permite conocer realmente el costo fiscal de distribuir dividendos.

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